El porqué de Valparaíso

Es imposible permanecer indiferente al encantamiento de tan singular puerto llamado “Pancho” por los marineros que hasta allí llegan. Recorrer Valparaíso con sus cerros, calles, escaleras y ascensores que suben y bajan perdiéndose en el cielo o en el mar, seduce y atrapa.

Su “loca geografía de puerto loco”, como escribiera Pablo Neruda, le confiere una especial particularidad. De sus laberinticos cerros y quebradas cuelgan las más diversas casas frente al mar desafiando a la gravedad.

Al deambular por sus estrechas callejuelas se escucha el susurro de sus habitantes que nos comparten su intimidad.

Valparaíso me encanto, razón por la cual pase diez años encaramada en sus cerros, atrapando y llevando sus imágenes plenas de nostalgia a mis telas.

Nostalgia por un tiempo pasado, un tiempo de lento caminar, un tiempo de vida contemplativa, ajeno a nuestra insensata y vertiginosa sociedad contemporánea.

Experimente Valparaíso en su abandono. Observe su decadencia sumada a la desidia por un lado e impotencia por otro de los mismos porteños, lo que es desolador.
Esta es una de las razones que me impulsaron a plasmar sus imágenes en mis telas, antes de que el tiempo se encargara de borrarlas definitivamente.

Roxana Werner